LA HISTORIA DE OBAMA HACIENDO HISTORIA

Se aprecian más de treinta metáforas en un discurso de 2.095 palabras, sin incluir ocho prosopopeyas, tres anáforas, cuatro alegorías y asindetones y polisindetones. Un amplio abanico literario que lejos de complejizar el discurso lo hace más cercano, emocional e interesante creando numerosos vínculos con una audiencia muy diversa

En comunicación política se puede afirmar sin riesgo de equivoco que el discurso ocupa un lugar central. La transmisión del mensaje por parte del líder ha sido, es y será uno de los temas indispensables del debate político. Ya en el mundo clásico de Grecia y Roma se destacaba la importancia del discurso a través de dos técnicas, la Retórica y la Oratoria. En palabras de la Real Academia de la Lengua, la primera sería el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover mientras que la segunda sería el arte de hablar con elocuencia. Por tanto, ya desde antiguo se considera primordial tanto conocer el lenguaje como saber transmitirlo elocuentemente. Fondo y forma, ambas indispensables para un buen discurso.

USA-INAUGURATION-OBAMA

En la moderna comunicación política se tiende a trabajar sobre el candidato los factores que influyen en la oratoria, como el lenguaje no verbal, el tono de la voz, las posturas, etcétera, dejando la retórica, la elaboración del discurso en manos de expertos. Al respecto, la administración Bush contaba con uno de los magos contemporáneos en el manejo de las palabras. Frank Luntz es un maestro de la retórica capaz de seducir a audiencias diversas. Acuñó términos como “alivio fiscal” en lugar de “bajada de impuestos” o “intervención preventiva” en lugar de “invasión”. Máximo representante de una escuela forjada al calor del éxito Reaganiano de principios de los años ochenta, se excedió en esta labor de prestidigitador de las palabras en lo que el experto francés en Storytelling, Christian Salmon, denominó la estrategia de Sherezade. Historias veraces pero no verídicas que terminaron por saturar a la audiencia estadounidense y volvieronse en contra del discurso republicano. En 2008 la historia conjugada del héroe de guerra McCain y la chica corriente Palin nada pudieron hacer frente al huracán discursivo llamado Barack Obama. Lo cierto es que el ahora presidente reelecto Barack Obama ya comenzó a dar muestras de su capacidad en las artes del discurso en la convención nacional demócrata de 2004, donde ya demostró su habilidad para implementar las técnicas del Storytelling vinculando su historia personal con el gran relato del sueño americano. La campaña de 2008, especialmente durante las duras primarias frente a Hillary Rodham Clinton, dejó para la posteridad piezas discursivas memorables como el discurso pronunciado tras la derrota en las primarias del Estado de New Hampshire, donde una derrota se convertía en victoria por la fuerza de su retórica y posteriormente se convertiría en pieza musical por Will.i.am.

 Esta capacidad discursiva ha llevado a sus detractores a calificarle como encantador de serpientes, de intelectual y hasta de predicador. Puede pensarse que detrás de la fuerza de su historia personal (hijo de un inmigrante keniano y una mujer del Midwest americano) sólo se esconden talentosos escritores de discursos, pero a diferencia de la mayoría de políticos, Barcak Obama ejerce una labor de liderazgo en la elaboración de sus discursos juntos a sus, en efecto, talentosos, escritores de discursos, tal y como lo describe Jon Favreau, el joven exjefe de sus discursistas en una entrevista recientemente.

El uso del Storytelling en el discurso no se limita al uso de términos populares o la descripción de hechos generales mediante ejemplos concretos. El Storytelling descansa en la utilización de la metáfora en su sentido más amplio, expandiéndose a todo el reino de los recursos literarios, ya que su objetivo hacer más accesible el mensaje político, muchas veces complejo y hasta ambiguo, a las diferentes audiencias. De entre todos los recursos el más utilizado en el discurso político es el de la Prosopopeya, dando atributos humanos a la nación (o comunidad humana a quien se dirija el mensaje)

En las siguientes líneas se analizará el discurso de inauguración del segundo mandato de Barack Obama, quien hizo una emotiva defensa de los derechos civiles mediante el uso reiterado de la metáfora.

Nada más comenzar el discurso se hace un llamamiento a la unidad dentro de la multiculturalidad de los EEUU en forma de polisíndeton, “lo que nos une no es el color de nuestra piel o los dogmas de nuestra fe o los orígenes de nuestros apellidos”.

Las prosopopeyas clásicas están presentes a lo largo de todo el discurso: “Las posibilidades de América”, “América debe decidir”, “nuestra bandera llena nuestro corazón de orgullo”, “una gran nación debe cuidar”, “una nación que recompensa”, “la llamada de la historia”, “los principios de la libertad no pueden sobrevivir mitad esclavos mitad libres”.

Las anáforas o repeticiones son recursos también usualmente utilizados para solidificar el mensaje en el inconsciente de la audiencia pero que cuentan con el riesgo de aburrir y hacer perder la atención de la audiencia al repetir una y otra vez las mismas palabras. Obama elige con cuidado el uso de este recurso, centrándose en tres momentos concretos. El corpus del discurso es articulado a través de las famosas palabras que encabezan la Constitución americana. “Nosotros/as , el pueblo” se repite hasta cinco veces para señalar los puntos clave de la campaña de reelección, como fueron la clase media, la interconexión entre pasado y futuro en términos generacionales, el medio ambiente, una implementación más pacífica de la política exterior y la igualdad de derechos civiles. Este último punto se desarrollará de forma especial con otra repetición” nuestro viaje no está completo hasta que” enumerando los cinco retos que al respecto se plantean: igualdad de salario entre hombres y mujeres, reconocimiento de los derechos de gays y lesbianas, igualdad en el acceso al voto, reconocimiento de la labor de los inmigrantes y la seguridad de la infancia. Por último, Obama vincula su juramento con aquel de los militares, el de los inmigrantes al convertirse en ciudadanos y con los ciudadanos en general  a la bandera, equiparándose a todos ellos.

Inauguration - Obama - Crowd

Más allá del inteligente uso de las anáforas y el obligado uso de las prosopopeyas, la emotividad que emana el discurso inaugural pasa por el abundante y efectivo uso de las metáforas. Desde las más sencillas, y hasta manidas, como “nuestro viaje” o “inacabable viaje”, “crear puentes entre estas palabras (de la declaración de independencia) con las realidades de nuestro tiempo”, “nuestras costas”, “hombres y mujeres en uniforme”, “templados por la llama de la batalla”, “la fuerza de las armas”, “el precio pagado por la libertad” o “el ancla de alianzas fuertes en cada esquina del globo” para decir: mandato o legislatura, interpretación y actualización de textos constituyentes, nuestro país, militares, experimentados, el uso del ejército, el coste en vidas humanas por la defensa de unos valores o seguridad de alianzas permanentes en todas partes del planeta. Todas estas son metáforas más o menos comunes. Algunas de ellas crean vínculos colectivos (el viaje, nuestras costas, crear puentes) mientras que otras dulcifican o idealizan a las fuerzas armadas (hombres y mujeres en uniforme, templados por la llama de la batalla, el precio pagado por la libertad, la fuerza de las armas)

La clase media fue el segmento social clave en la campaña electoral por lo que no sorprende la metáfora acerca de: “la prosperidad de América debe descansar en los anchos hombros de una emergente clase media” donde vincula la prosperidad de la nación a una clase media fuerte y amplia. De la misma forma vincula esta clase media con “salarios honestos que liberen del umbral de la adversidad”, es decir, que haya salarios suficientes para el mantenimiento de la clase media. También se vincula el progreso de la clase media con la igualdad de género, aludiendo muy posiblemente a la historia personal de la, hoy, miembro del Tribunal Supremo Sonia Sotomayor: “una niñita nacida en la más desoladora pobreza sabe que tiene las mismas posibilidades de triunfar que cualquier otra persona”.

La negación de la disyuntiva entre políticas destinados a ancianos o a jóvenes se presenta también en términos metafóricos aludiendo a “la generación que construyó este país y la que construirá su futuro”. También a través de términos clásicos como “los años crepusculares pasados en pobreza”. Dentro del alegato a una nación (entiéndase gobierno) que cuida de sus ciudadanos se hace referencia al violento huracán Sandy que el pasado octubre asolaron la costa este estadounidense. “No importa cuán responsablemente vivamos nuestras vidas, cualquiera de nosotros, en cualquier momento, puede afrontar una pérdida de empleo, una enfermedad repentina o un hogar barrido por una terrible tormenta”.

La alegoría es el recurso escogido para la defensa del medio ambiente. “Nuestros bosques y canales (o ríos navegables), nuestros campos de cultivo y picos nevados” como tesoros nacionales a cuidar. Aludiendo a tan idílicos paisajes evoca una concepción conservacionista ampliamente aceptada en los Estados Unidos.

Sin ser figuras literarias en sí mismas, el recurso a las menciones al pasado son eficaces instrumentos de creación de vínculos. Los “patriotas de 1776”, “los soldados americanos que se enfrentaron a las fuerzas del fascismo y el comunismo”, “convertir enemigos jurados en los amigos más seguros”, “dar sentido al credo que nuestros padres una vez declararon”. Siendo las dos últimas una mención metáforica, la primera a Japón en relación con la política exterior y cómo plantear una política que se asiente en la fraternidad y la segunda una elaborada metáfora acerca de la declaración de independencia y su desarrollo actual a través de la habitual metáfora de “padres fundadores”

Tras las ya citadas menciones a las Fuerzas Armadas y la política exterior llega el climax del discurso. La fuerza literaria con que se describe es muy emotiva: “(…) la más evidente de las verdades -todos nosotros somos creados iguales- es todavía la estrella que nos guía; tal y como guío a nuestros antepasados a través de Seneca Falls, y Selma, y Stonewall; tal y como guío a todos esos hombres y mujeres, (…), que dejaron huellas a lo largo de este gran Mall (parque en el centro de Washington DC), para oír a un predicador decir que no podemos caminar en soledad; para oír a un Rey proclamar que nuestra libertad individual esta intrínsecamente unida a libertad de cada alma en el planeta.”  La riqueza literaria de esta larga frase es indudable. Comenzando por la metáfora de la igualdad como estrella de ilumina el camino hasta la conexión con las marchas lideradas por el predicador Martin Luther King Jr. contra la discriminación de en 1963 provocaron la firma de la ley de derechos civiles que equiparaba en derechos y deberes a los ciudadanos indistintamente su raza y abolía las leyes de Jim Crow en determinados estados del sur de los Estados Unidos. Pero la metáfora va mucho más allá. Con la simple mención de tres lugares, Seneca Falls, Selma y Stonewall crea el vínculo emocional directo con tres episodios famosos de la lucha por la igualdad de derechos de mujeres, la lucha contra la segregación racial y la lucha por el reconocimiento de los derechos de los gays y lesbianas. En una sola frase se concentran los retos en derechos sociales del último siglo den los Estados Unidos.

Seguidamente Obama invita a esta generación a continuar esta labor, procediendo con la anáfora mencionada de “nuestro viaje no está completo” en las que se reafirma las luchas mencionadas de igualdad de género, de raza y de orientación sexual añadiéndose dos temas de rabiosa actualidad como son la regularización de inmigrantes y el control de armas. En la primera se vincula el esfuerzo de inmigrantes que aportan a la sociedad y la necesidad de aprovechar el talento que sale de las universidades, mientras que en la segunda se demanda la seguridad de la infancia con la alegoría “De las calles de Detroit a las colinas de los Apalaches, a las tranquilas calles de Newtown (…)” creando inmediatamente el vínculo emocional con los recientes acontecimientos en la escuela Sandy Hook en Newtown, Conneticut.

Tras esta literaria exposición de principios, Obama vuelve a los padres fundadores mencionando la “búsqueda de la felicidad” y como puede no ser igual para todos para hacer un llamamiento generacional a la acción en los siguientes términos: “Debemos actuar, […], debemos actuar sabiendo que las victorias de hoy son sólo parciales, y que por tanto  podrán quienes estén aquí en cuatro años, en cuarenta años, en cuatrocientos años avanzar en el espíritu intemporal conferido prestado a nosotros una vez  en un salón de Philadelphia”. Asíndeton, alegoría y metáfora para el llamamiento a la acción con humildad pero con decisión.

Una vez recreada la vinculación de su juramento como presidente con la de los militares al entrar en servicio, los inmigrantes al obtener la ciudadanía y los ciudadanos en general ante la bandera, Obama se despide de la audiencia en termino formales no sin antes lanzar una última metáfora: “Respondamos la llamada de la Historia y llevemos al incierto futuro esta preciosa luz de libertad

Así, desde el punto de vista cuantitativo, se aprecian más de treinta metáforas en un discurso de 2.095 palabras, sin incluir ocho prosopopeyas, tres anáforas, cuatro alegorías y asindetones y polisindetones. Un amplio abanico literario que lejos de complejizar el discurso lo hace más cercano, emocional e interesante creando numerosos vínculos con una audiencia muy diversa.

Desde las filas conservadoras no tardaron en acusar a Obama de socialista, quizá a que las menciones que hace alegando por una actuación amplia del gobierno son claras y fuera del lenguaje literario. Sin embargo, la fuerza del discurso reside en la elaboración de la propuesta intergeneracional y con vínculos históricos del proceso de defensa de los derechos civiles, con lo que en términos de pensamiento político habría de ser calificado de liberal-progresista.

En cualquier caso, más allá de la ideología que defienda y represente se quiere poner de relieve en estas líneas el magistral uso de la retórica y los recursos literarios que la componen, Storytelling en su sentido más completo. El Storytelling en manos de Obama y su equipo de redactores de discursos supera el ya manido relato de testimonios que la mayoría de políticos procura incrustar en sus discursos y se inscribe en la prolífica tradición del relato que a través de metáforas, alegorías y prosopopeyas y entorno al fuego generacional nos vinculan con los hechos pasados, dan sentido al presente e inspiran para el futuro.

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