Archivo de la categoría: Ideología

CAÑETE PARECE UN BUEN CANDIDATO, PERO EL PP NO TIENE CONFIANZA

Autor: Álvaro Marchante

“Hemos reservado lo mejor para el final”, eran las palabras de Rajoy cuando presentaba en Toledo al cabeza de lista del PP para las elecciones europeas: Miguel Arias Cañete. El hasta ahora Ministro de Agricultura del PP es el ministro mejor valorado; tiene mejor valoración que Rajoy y que Rubalcaba; entre los votantes del PP es el segundo ministro mejor valorado superando también a Rajoy; cuenta con una notable aceptación entre el electorado de UPyD; aceptables valoraciones en el centro y centro-izquierda y buenas valoraciones en la derecha; además tiene una larga experiencia de relaciones con la Unión Europea (datos correspondientes al CIS 3011 de enero 2014).

Hay numerosos argumentos por los que podemos justificar que Miguel Arias Cañete es un buen o un mal candidato. Veamos un par de opiniones de expertos en comunicación sobre el hasta ahora ministro antes de continuar:

José Luis Sanchis (pionero de la consultoría política en España): tiene unos atributos buenos, por ejemplo, conocimiento. Conoce fuertemente los temas europeos, los temas agrarios, es un hombre acostumbrado al debate. Puede que no te guste su estilo, pero es un hombre con buenos atributos. Creo que se manejará bien.

Luis Arroyo (consultor de comunicación): Como candidato no está mal. Pero con él el PP no podrá evitar el tortazo monumental que le espera con respecto a comicios anteriores, gane o pierda con el PSOE, que es otra cuestión. La decepción con el PP es tan grande que nadie podrá evitar el desastre. Ni aunque el PP reclutara al papa Francisco.

Valoraciones Cañete y Rajoy

De entrada las opiniones parecen buenas. El recuerdo que se tiene de Cañete como ministro tal vez proceda más de la época de Aznar (en especial con el trasvase del Ebro). En esta legislatura ha pasado bastante desapercibido. Nadie puede dudar de su experiencia como político y, dado que siempre ha estado cerca de los temas agrícolas, de su experiencia en el trato con las instituciones europeas. Aunque no tiene un conocimiento generalizado. Más de un tercio de la sociedad no le conoce. Sigue leyendo

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LA ABSTENCIÓN COMO PROTESTA

Autor: Álvaro Marchante

La sociedad está enfadada con los políticos y su forma de demostrarlo se va evidenciando en los sondeos. El 43% de los entrevistados no sabe a quién votará o no lo haría y el promedio de la legislatura es del 37,2% (en las dos legislaturas de Zapatero el valor promedio fue de 26,4% y para las dos de Aznar de 28,1%, según los datos del CIS).

Estos datos han llevado a los analistas a especular que podría producirse la mayor abstención de la historia de la democracia. Y podrían tener razón, puesto que escasamente el 50% de los encuestados (CIS 2993) ve probable votar a algún partido en la actualidad (con un valor igual o superior a 6 en una escala de 0 a 10 para cualquier partido); en la encuesta preelectoral del CIS (2925) del 2011, esta probabilidad era de casi el 69%, exactamente el dato de participación de dichas elecciones.

Desgraciadamente, esta pregunta es muy escasa en los sondeos y por tanto no podemos comparar los datos. No obstante, hemos creado una escala que sí nos lo permite con las siguientes categorías:

  1. Personas que siguen absteniéndose (lo hicieron en 2011 y lo harían hoy de haber elecciones): entre el 9 y el 11% durante la legislatura. Cerca de la mitad no se posiciona ideológicamente y más de un 25% en el 5, es decir, la ideología no les resulta determinante. Valoran muy mal a todos los líderes políticos (por debajo del tres). Se ha multiplicado por seis en esta categoría las personas que ven a la corrupción como el primer problema de España (pasa del 2,1% al 13,3%). Menos del 10% ve probable votar por algún partido. Estas personas están fuera del sistema y parece que no quieren entrar en él.
  2. Nuevos abstencionistas (votaron en 2011 y dejarían hoy de hacerlo): entre el 7 y el 13%. Se mantienen constantes en torno al 30% los que no se posicionan ideológicamente, a pesar del incremento. Es decir, es el público menos ideologizado el que va optando por esta categoría. No obstante, el mayor incremento se ha dado entre las personas que se consideran de derechas (de 7 a 10). La media de edad cada vez es más alta, lo que nos indica que las personas mayores (las consideradas como más fieles en su voto) comienzan a desmovilizarse. El número de parados que pasa a la abstención se ha doblado. Valoran cada vez peor a Rajoy y a Rubalcaba (en torno al 2), Cayo Lara y Rosa Díez están mejorando su valoración en este grupo (superando al 3 y al 4 respectivamente y creciendo). Los que ven la corrupción como el primer problema se han multiplicado por 4 (pasa del 3,2 al 12,9%). Sólo el 25% ve probable votar a algún partido. Este grupo está prácticamente fuera del sistema.
  3. No saben todavía a quién votarán: entre el 13 y el 22%. La mayoría sabe posicionarse ideológicamente, pero es también el grupo que más se posiciona en el centro. El número de parados que elige esta categoría se ha doblado. Rajoy también ha quemado su imagen en este grupo (cerca del 2), Rubalcaba no consigue mejorar su posición (al contrario, está cerca de bajar del 3), mientras que Cayo Lara se mantiene estable (cerca del 4) y Rosa Díez empeora ligeramente su imagen (bajando del 4,5 al 4). Es la categoría que menor importancia da a la corrupción como primer problema. Sin embargo, los que valoran al paro como el primer problema personal han aumentado en 13 puntos (del 28,6% al 41,7%). Sólo el 32% ve probable votar a algún partido (en el sondeo preelectoral de 2011, el dato era del 43% –de los cuales terminó votando el 78%–, lo que nos viene a decir que este grupo se está desmovilizando).
  4. Seguirían votando (votaron en 2011 y votarían ahora): entre el 47 y el 60%. Más del 90% se autoposiciona ideológicamente y es la categoría que menos se define como 5 de ideología (punto considerado neutral). Es decir, estas personas son las más ideologizadas y las que menos se están desmovilizando. Ha caído en torno a tres puntos el número de parados que seguiría votando. Rajoy está empeorando muy notablemente su valoración (ya está por debajo del 3), Rubalcaba se mantiene (sobre el 3,5), Cayo Lara y Rosa Díez se mantienen (por encima del 4). El 74% ve probable votar a algún partido –no obstante, en la encuesta preelectoral este dato era del 86%–.
  5. Resto (fundamentalmente nuevos votantes, personas que se abstuvieron y hoy votarían o los que no contestan): entre el 9 y el 10%. No destacan por nada en particular en la ideología. La mitad estaría dispuesta a votar a algún partido –datos  similares a los de la encuesta preelectoral del 2011–.

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ULTRADERECHA EN EUROPA. EUROESCEPTICISMO Y NACIONALISMO

Autor: José María Ramírez

En esta ocasión, y con motivo de la celebración de los veinte años de la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, os proponemos quizá uno de los temas más comentados en los medios de comunicación: el auge de la ultraderecha en las primeras encuestas pre-electorales que se están realizando en algunos de los países de la Unión Europea.  Sin duda, uno de los más espectaculares ha sido el dato francés, donde el partido de Marie Le Pen (Frente Nacional) se coloca como favorito con un 24% de los votos, dos puntos más que los conservadores de la UMP y cinco más que el Partido Socialista Francés (un 19%), tras año y medio de Presidencia de François Hollande.

En este artículo, intentaremos responder  al menos a cuatro cuestiones. En primer lugar, intentaremos analizar cuál es la ultraderecha que ésta naciendo en el viejo continente y en qué se diferencia (y en qué se parece) de la clásica extrema-derecha muy presente en la historia de Europa. En segundo lugar, nos centraremos en uno de sus principales postulados: el euroescepticismo. Después, intentaremos buscar cuáles son las causas de su auge, y cómo la crisis económica está trayendo discursos que hasta este momento habían quedado sofocados.  Y por último, intentaremos apuntar  los sondeos publicados en algunos de los países de UE para observar qué peso podrán tener dentro del nuevo Europarlamento.

“Ultra-derecha” versus “Extrema-derecha”

Es difícil definir con claridad a la extrema-derecha (ultra-derecha) de una forma coherente y “exacta”. La dificultad del término recae en la progresión temporal que ha sufrido, evitando caer en los significativos peyorativos que socialmente ha poseído el término. Para ello, intentaré basarme en características más o menos aceptadas por todos para poder acotarlo sin restringirlo en exceso ni pretender realizar aquí una labor histórica exhaustiva.

En plenos años treinta, en Europa se extiende como común lo que se ha llamado extrema-derecha, asociado especialmente a partidos fuertes y liderazgos populistas como los de Mussolini o Hitler. En general, sus bases se fundamentaban en dos preceptos: el autoritarismo y el nacionalismo. El primero entendido tanto por el tono –militar generalmente, con valores verticalistas donde el líder goza de la mayor parte del poder, sino todo – y en la forma, con ausencia de libertades públicas y, por supuesto, con una postura anti-democrática.

El segundo concepto, el nacionalismo, también muy propio del momento histórico debido a antiguas rencillas entre franceses y alemanes,  era utilizado como un elemento de legitimación por esos “supra”-líderes donde realizan un uso político de la palabra “pueblo” (nación), poniendo el énfasis en la soberanía de este para tomar las decisiones que debe acarrear la Nación (y es lo que les acerca al populismo, y para ello, se recomienda la lectura de Hermet, 2008). Y, aunque es cierto que tanto demócratas como estos idolatran al pueblo; son los populistas (y por ende, la extrema-derecha) quienes levantan sus sentimientos más pasionales para llevarlos contra el enemigo (¿los extranjeros?¿judíos?¿pobres y marginados? Depende del tipo de partido y del país donde nazca).

Aparte de estos dos conceptos, es bien cierto que tienen más conocidas características como la xenofobia que practican, los valores tradicionalistas y conservadores que profesan (machismo y homofobia), etc. Sin embargo, son estos dos valores los que nos interesan en el cambio que ha sufrido la extrema-derecha.

La nueva “ultra-derecha” que aparece ahora adopta nuevas formas democráticas (y por ende, retira el componente militarista y autoritario que poseía la extrema-derecha) para presentarse de una forma atractiva y poco hostil a un electorado que poco ha sufrido de la anterior. Esa ultra-derecha moderna pretende alejarse de esa extrema-derecha clásica, aunque sigue persiguiendo la mayor parte de sus postulados, especialmente el del nacionalismo, aunque camuflado bajo valores menos sagrados y más pragmáticos. El azote de la crisis económica y el aumento del desempleo (especialmente en fábricas, entre los cinturones industriales de muchas capitales europeas, entre los jóvenes…) han hecho que estos partidos canalicen su nacionalismo y su xenofobia hacia el mito de que los foráneos “roban” los puestos de trabajo a los patrios. Además, sucede un fenómeno extremadamente curioso: estos partidos han conseguido que la ira de los obreros no se dirija hacia la clásicamente denostada clase alta, los propietarios y las empresas,  sino hacia las clases más desfavorecidas, los mendigos y especialmente los inmigrantes, por las concesiones otorgadas por los Estados a los más desposeídos (Hermet, 2008, pp. 25).

Euroescepticismo y nacionalismo

En ese sentido es bastante destacable que ese nacionalismo de estos partidos de ultra-derecha se plantee en términos de euroescepticismo, sobre todo cuando concurren como candidatos a escaños dentro del Parlamento Europeo. La mayoría de los partidos –sino todos- de esta tendencia rechazan la pertenencia de sus países a este organismo; es más, el doble juego electoral ha hecho que los principales partidos conservadores nacionales (y no sólo los conservadores) jueguen cartas de campo del euroescepticismo (el caso más claro son los tories británicos) para poder competir contra ellos por un electorado desencantado con la Unión Europa y las políticas comunitarias.

Es interesante observar sus demandas principales, debido a que intentan entroncar dentro de ese nacionalismo propio: la recuperación de las competencias cedidas a la Unión Europea o la defensa de los intereses nacionales por encima de los comunitarios –aunque supongan un cierta desagravio entre ciudadanos europeos.  También es observable el papel jugado por estos en el bloqueo de las cuentas comunitarias en 2011 (nuevamente el caso más claro es el apoyo institucional dado por el UKIP a Cameron para avanzar en el cheque británico) o la recuperación de políticas de fronteras-Schengen (en conexión con el debate migratorio, como por ejemplo, en plenas elecciones francesas de mayo de 2012 donde tanto el Frente Nacional y, más tibiamente, la UMP pedían la recuperación de esta competencia por parte del Estado Francés).

Bien es verdad que el euroescepticismo no es un únicamente un discurso de la ultra-derecha, sino que también la izquierda (y la extrema-izquierda) ha utilizado, aunque por motivos muy diferentes. Si para los primeros se usa el tema nacionalista-patrio, los segundos se oponen a las políticas económicas que han sido utilizadas durante la crisis financiera por parte del Gobierno Comunitario, si bien detrás de ello hay un discurso anti-globalización más poderoso (el “no” a la Constitución Europea por parte de comunistas-verdes franceses y holandeses está motivado por ese discurso anti-globalización). Aunque también es cierto que algunos partidos de ultra-derecha han utilizado ese rechazo a estas políticas durante la actual crisis (sin irnos más lejos, el partido Democracia Nacional español).

Una coyuntura única para unos partidos reformados

Ahora bien, ¿cuál es el motivo por el cual es ahora cuando están obteniendo repercusión social y política? ¿cómo es posible que estos partidos que hasta los años 90 eran minoritarios y denostados por la opinión pública estén ahora encabezando sondeos en Francia, e incluso hayan podido tener presencias en gobiernos como el de Holanda o Noruega? Primeramente, y como podemos observar en el primer gráfico que presentamos a continuación, el principal foco donde estos partidos tienen presencia política-parlamentaria y social es el norte de Europa: Finlandia, Holanda, Austria (con casi un 27% de votos entre los dos partidos) y Dinamarca. Aunque no pertenecen a la Unión Europea, Noruega y Suecia también son dos países con gran presencia de la ultraderecha, con más de un 15% de los votos (28,9% del Partido Popular Suizo y  un 16% del Partido del Progreso de Noruego, aunque si bien en 2009 obtuvieron un 22,9% antes de la matanza de Utoya).

Presencia de los partidos de ulltra-derecha en los parlamentos nacionales de cada país Sigue leyendo

¿RELACIÓN CAUSA-EFECTO O CAUSA-DEFECTO? CUIDADO CON LAS CONCLUSIONES PRECIPITADAS

Autor: Ansgar Seyfferth

¿El café acorta la vida? ¿Los empleados públicos son mejor pagados que los privados? ¿Las amas de casa son más conservadoras y católicas que las mujeres trabajadores? Preguntas como estas suelen ser mucho más difíciles de responder de lo que puede parecer a primera vista. Y es que la deducción precipitada de una relación causa-efecto de cualquier asociación o correlación es una de las fuentes más extendidas de interpretaciones erróneas, que frecuentemente confunden – o manipulan intencionadamente – a la opinión pública, como ilustraremos con unos ejemplos.

Hay una percepción generalizada que el café perjudica la salud, que parece tener su justificación en la mayor mortalidad (ajustada por edad) de los bebedores de café, nuevamente confirmada el año pasado en un estudio muy amplio. Pero en aparente contradicción con esta tendencia, en el mismo estudio el café se revela como un factor reductor de la mortalidad, cuando en el análisis se incluyen otros hábitos que pueden influir en la mortalidad, como  el consumo de tabaco y de alcohol, la dieta y la práctica de ejercicio físico. Resulta que los bebedores de café tienen mayor tendencia a hábitos poco saludables, por lo que su mayor mortalidad sería más bien debido a dichos hábitos y no al café, que hasta podría (véase el último párrafo de este artículo) contrarrestar en parte el efecto perjudicial de los malos hábitos. Por lo tanto, si la comparativa se lleva a cabo entre personas que salvo su consumo de café tienen los mismos hábitos, los bebedores de café tienen una mortalidad inferior, pero paradójicamente de media su mortalidad es superior, debido al mayor peso relativo de los bebedores de café en los grupos de peores hábitos y por tanto mayor mortalidad.

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PSC Y EL DEBATE SOBERANISTA: UN ESTUDIO SOBRE LA IDENTIFICACIÓN PARTIDISTA Y NACIONALISTA DE SU ELECTORADO

Autor: José María Ramírez

La declaración del Parlament de Cataluña sobre el derecho a decidir ha abierto una guerra interna entre el PSOE y su filial  allí, el PSC. Durante estos días, se han sucedido las noticias sobre las diferentes reacciones a la tensión nacionalista de los líderes de ambas formaciones, incluso iniciando reuniones para firmar un nuevo convenio entre estas dos.

En ese sentido parece preguntarse cuál debe ser el papel de esta formación dentro del imaginario colectivo de la ciudadanía catalana. En este estudio intentaremos responder a alguna de las cuestiones que los medios de comunicación han puesto sobre la mesa: ¿cuál es el papel que debe jugar el PSC dentro del debate soberanista? Para ello, con algunas de las técnicas del marketing electoral intentaremos dar respuesta a esta pregunta.

Así, con ayuda de la encuesta preelectoral de las elecciones autonómicas catalanas de 2012 (nº 2965) del Centro de Investigaciones Sociológicas, intentaremos responder a la cuestiones más importantes. La limitación de no poder trabajar todavía con una encuesta rutinaria, de mitad de legislatura, no electoral (ni siquiera con la postelectoral, puesto que todavía el organismo oficial no ha publicado los datos) impide una mejor aproximación; pero, al menos, con la preelectoral podemos obtener conclusiones importantes.

Identificación nacionalista e identificación partidista

Sin duda, tras la pérdida de ocho escaños por parte del PSC y doce por parte de CiU, los grandes derrotados de estos comicios, no se ha producido un cambio de la agenda política de ambos partidos (ni la mediática, a tenor de la abundancia de noticias en la materia en los medios de comunicación), especialmente del segundo. Si durante la campaña electoral, el debate soberanista centró la vida pública catalana (especialmente para CiU), dejando la economía para un segunda plano; este mismo tema copa los asuntos centrales de la legislatura. No se pretende observar aquí el efecto de este tema de la agenda política sobre el voto del PSC durante las pasadas elecciones, sino ofrecer algunos datos que ayuden a ofrecer una conclusión sobre la postura más beneficiosa electoralmente para la formación para futuros comicios.

En primer lugar, procederemos a observar a la ciudadana dentro de un modelo unidimensional (en términos de Anduiza y Bosch, 2004), simplificado dentro de una escala de cinco componentes con respecto a su posición (identificación) dentro del sentimiento nacionalista. En ese sentido, en el gráfico siguiente se ha dispuesto a la población encuestada dentro de un eje desde “me siento únicamente español” a “únicamente catalán”. Así podemos observar cómo “tan español como catalán” es el tramo con mayor presencia (37,6%), antes que “más catalán que español” (24,8%) y “únicamente catalán” (24,4%).

Identificación partidista de los ciudadanos de Cataluña, con respecto a su posición nacionalista

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