Archivo de la categoría: Partidos

PROBABILIDADES DE VOTO A PARTIDOS POR LOS SUELOS

Autor: Álvaro Marchante

La confianza en la clase política sigue sin dar muestras de recuperarse, los líderes políticos siguen en sus posiciones más bajas –a pesar de los cambios en algunos partidos–, la desafección y la desmovilización siguen aumentando y la probabilidad de votar a cualquier partido se está desplomando a gran velocidad.

Como podemos ver en la GRÁFICA 1, hay más de un 22% de la población que rechaza completamente votar por cualquier partido[1][2], habiendo subido más de 7 puntos esta opción desde las elecciones del 2011. Los que en una escala del 0 al 10 en probabilidad de voto están en 3 o por debajo han aumentado en 12 puntos en el mismo período y los que están en 5 o por debajo –dato que tiende a coincidir con la abstención real en elecciones– ha subido más de 23 puntos. Aunque en la encuesta de julio de 2014 no se realizó esta pregunta para Podemos, la tendencia sigue aumentando.

1. PROBABILIDAD DE VOTO A CUALQUIER PARTIDO (%)Estos datos son una constatación más del frágil e inestable momento político que está atravesando España, donde Rajoy recientemente aparece en encuestas mundiales como el líder político con menor aprobación, y no hay percepciones de cambio en el horizonte[3].

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CAÑETE PARECE UN BUEN CANDIDATO, PERO EL PP NO TIENE CONFIANZA

Autor: Álvaro Marchante

“Hemos reservado lo mejor para el final”, eran las palabras de Rajoy cuando presentaba en Toledo al cabeza de lista del PP para las elecciones europeas: Miguel Arias Cañete. El hasta ahora Ministro de Agricultura del PP es el ministro mejor valorado; tiene mejor valoración que Rajoy y que Rubalcaba; entre los votantes del PP es el segundo ministro mejor valorado superando también a Rajoy; cuenta con una notable aceptación entre el electorado de UPyD; aceptables valoraciones en el centro y centro-izquierda y buenas valoraciones en la derecha; además tiene una larga experiencia de relaciones con la Unión Europea (datos correspondientes al CIS 3011 de enero 2014).

Hay numerosos argumentos por los que podemos justificar que Miguel Arias Cañete es un buen o un mal candidato. Veamos un par de opiniones de expertos en comunicación sobre el hasta ahora ministro antes de continuar:

José Luis Sanchis (pionero de la consultoría política en España): tiene unos atributos buenos, por ejemplo, conocimiento. Conoce fuertemente los temas europeos, los temas agrarios, es un hombre acostumbrado al debate. Puede que no te guste su estilo, pero es un hombre con buenos atributos. Creo que se manejará bien.

Luis Arroyo (consultor de comunicación): Como candidato no está mal. Pero con él el PP no podrá evitar el tortazo monumental que le espera con respecto a comicios anteriores, gane o pierda con el PSOE, que es otra cuestión. La decepción con el PP es tan grande que nadie podrá evitar el desastre. Ni aunque el PP reclutara al papa Francisco.

Valoraciones Cañete y Rajoy

De entrada las opiniones parecen buenas. El recuerdo que se tiene de Cañete como ministro tal vez proceda más de la época de Aznar (en especial con el trasvase del Ebro). En esta legislatura ha pasado bastante desapercibido. Nadie puede dudar de su experiencia como político y, dado que siempre ha estado cerca de los temas agrícolas, de su experiencia en el trato con las instituciones europeas. Aunque no tiene un conocimiento generalizado. Más de un tercio de la sociedad no le conoce. Sigue leyendo

LAS ENCUESTAS Y SU TRATAMIENTO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN – ¿CUÁNDO CONVIENE DESCONFIAR?

Autor: Ansgar Seyfferth

Las encuestas son una herramienta poderosa e imprescindible para medir estados de opinión, percepciones o experiencias de un colectivo, como puede ser la población de un determinado territorio, pero también la clientela de una empresa, los usuarios de un servicio, la audiencia de un medio, etc. Sin embargo, demasiadas veces este propósito se ve desvirtuado – en ocasiones incuso intencionadamente con fines manipuladores – por un diseño inadecuado del cuestionario, una muestra no representativa, un análisis incorrecto o incompleto de las respuestas o una interpretación errónea de los resultados en los medios de comunicación, como ilustraremos a través de una serie de sencillos ejemplos que cubren los problemas más típicos.

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LA ABSTENCIÓN COMO PROTESTA

Autor: Álvaro Marchante

La sociedad está enfadada con los políticos y su forma de demostrarlo se va evidenciando en los sondeos. El 43% de los entrevistados no sabe a quién votará o no lo haría y el promedio de la legislatura es del 37,2% (en las dos legislaturas de Zapatero el valor promedio fue de 26,4% y para las dos de Aznar de 28,1%, según los datos del CIS).

Estos datos han llevado a los analistas a especular que podría producirse la mayor abstención de la historia de la democracia. Y podrían tener razón, puesto que escasamente el 50% de los encuestados (CIS 2993) ve probable votar a algún partido en la actualidad (con un valor igual o superior a 6 en una escala de 0 a 10 para cualquier partido); en la encuesta preelectoral del CIS (2925) del 2011, esta probabilidad era de casi el 69%, exactamente el dato de participación de dichas elecciones.

Desgraciadamente, esta pregunta es muy escasa en los sondeos y por tanto no podemos comparar los datos. No obstante, hemos creado una escala que sí nos lo permite con las siguientes categorías:

  1. Personas que siguen absteniéndose (lo hicieron en 2011 y lo harían hoy de haber elecciones): entre el 9 y el 11% durante la legislatura. Cerca de la mitad no se posiciona ideológicamente y más de un 25% en el 5, es decir, la ideología no les resulta determinante. Valoran muy mal a todos los líderes políticos (por debajo del tres). Se ha multiplicado por seis en esta categoría las personas que ven a la corrupción como el primer problema de España (pasa del 2,1% al 13,3%). Menos del 10% ve probable votar por algún partido. Estas personas están fuera del sistema y parece que no quieren entrar en él.
  2. Nuevos abstencionistas (votaron en 2011 y dejarían hoy de hacerlo): entre el 7 y el 13%. Se mantienen constantes en torno al 30% los que no se posicionan ideológicamente, a pesar del incremento. Es decir, es el público menos ideologizado el que va optando por esta categoría. No obstante, el mayor incremento se ha dado entre las personas que se consideran de derechas (de 7 a 10). La media de edad cada vez es más alta, lo que nos indica que las personas mayores (las consideradas como más fieles en su voto) comienzan a desmovilizarse. El número de parados que pasa a la abstención se ha doblado. Valoran cada vez peor a Rajoy y a Rubalcaba (en torno al 2), Cayo Lara y Rosa Díez están mejorando su valoración en este grupo (superando al 3 y al 4 respectivamente y creciendo). Los que ven la corrupción como el primer problema se han multiplicado por 4 (pasa del 3,2 al 12,9%). Sólo el 25% ve probable votar a algún partido. Este grupo está prácticamente fuera del sistema.
  3. No saben todavía a quién votarán: entre el 13 y el 22%. La mayoría sabe posicionarse ideológicamente, pero es también el grupo que más se posiciona en el centro. El número de parados que elige esta categoría se ha doblado. Rajoy también ha quemado su imagen en este grupo (cerca del 2), Rubalcaba no consigue mejorar su posición (al contrario, está cerca de bajar del 3), mientras que Cayo Lara se mantiene estable (cerca del 4) y Rosa Díez empeora ligeramente su imagen (bajando del 4,5 al 4). Es la categoría que menor importancia da a la corrupción como primer problema. Sin embargo, los que valoran al paro como el primer problema personal han aumentado en 13 puntos (del 28,6% al 41,7%). Sólo el 32% ve probable votar a algún partido (en el sondeo preelectoral de 2011, el dato era del 43% –de los cuales terminó votando el 78%–, lo que nos viene a decir que este grupo se está desmovilizando).
  4. Seguirían votando (votaron en 2011 y votarían ahora): entre el 47 y el 60%. Más del 90% se autoposiciona ideológicamente y es la categoría que menos se define como 5 de ideología (punto considerado neutral). Es decir, estas personas son las más ideologizadas y las que menos se están desmovilizando. Ha caído en torno a tres puntos el número de parados que seguiría votando. Rajoy está empeorando muy notablemente su valoración (ya está por debajo del 3), Rubalcaba se mantiene (sobre el 3,5), Cayo Lara y Rosa Díez se mantienen (por encima del 4). El 74% ve probable votar a algún partido –no obstante, en la encuesta preelectoral este dato era del 86%–.
  5. Resto (fundamentalmente nuevos votantes, personas que se abstuvieron y hoy votarían o los que no contestan): entre el 9 y el 10%. No destacan por nada en particular en la ideología. La mitad estaría dispuesta a votar a algún partido –datos  similares a los de la encuesta preelectoral del 2011–.

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ULTRADERECHA EN EUROPA. EUROESCEPTICISMO Y NACIONALISMO

Autor: José María Ramírez

En esta ocasión, y con motivo de la celebración de los veinte años de la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, os proponemos quizá uno de los temas más comentados en los medios de comunicación: el auge de la ultraderecha en las primeras encuestas pre-electorales que se están realizando en algunos de los países de la Unión Europea.  Sin duda, uno de los más espectaculares ha sido el dato francés, donde el partido de Marie Le Pen (Frente Nacional) se coloca como favorito con un 24% de los votos, dos puntos más que los conservadores de la UMP y cinco más que el Partido Socialista Francés (un 19%), tras año y medio de Presidencia de François Hollande.

En este artículo, intentaremos responder  al menos a cuatro cuestiones. En primer lugar, intentaremos analizar cuál es la ultraderecha que ésta naciendo en el viejo continente y en qué se diferencia (y en qué se parece) de la clásica extrema-derecha muy presente en la historia de Europa. En segundo lugar, nos centraremos en uno de sus principales postulados: el euroescepticismo. Después, intentaremos buscar cuáles son las causas de su auge, y cómo la crisis económica está trayendo discursos que hasta este momento habían quedado sofocados.  Y por último, intentaremos apuntar  los sondeos publicados en algunos de los países de UE para observar qué peso podrán tener dentro del nuevo Europarlamento.

“Ultra-derecha” versus “Extrema-derecha”

Es difícil definir con claridad a la extrema-derecha (ultra-derecha) de una forma coherente y “exacta”. La dificultad del término recae en la progresión temporal que ha sufrido, evitando caer en los significativos peyorativos que socialmente ha poseído el término. Para ello, intentaré basarme en características más o menos aceptadas por todos para poder acotarlo sin restringirlo en exceso ni pretender realizar aquí una labor histórica exhaustiva.

En plenos años treinta, en Europa se extiende como común lo que se ha llamado extrema-derecha, asociado especialmente a partidos fuertes y liderazgos populistas como los de Mussolini o Hitler. En general, sus bases se fundamentaban en dos preceptos: el autoritarismo y el nacionalismo. El primero entendido tanto por el tono –militar generalmente, con valores verticalistas donde el líder goza de la mayor parte del poder, sino todo – y en la forma, con ausencia de libertades públicas y, por supuesto, con una postura anti-democrática.

El segundo concepto, el nacionalismo, también muy propio del momento histórico debido a antiguas rencillas entre franceses y alemanes,  era utilizado como un elemento de legitimación por esos “supra”-líderes donde realizan un uso político de la palabra “pueblo” (nación), poniendo el énfasis en la soberanía de este para tomar las decisiones que debe acarrear la Nación (y es lo que les acerca al populismo, y para ello, se recomienda la lectura de Hermet, 2008). Y, aunque es cierto que tanto demócratas como estos idolatran al pueblo; son los populistas (y por ende, la extrema-derecha) quienes levantan sus sentimientos más pasionales para llevarlos contra el enemigo (¿los extranjeros?¿judíos?¿pobres y marginados? Depende del tipo de partido y del país donde nazca).

Aparte de estos dos conceptos, es bien cierto que tienen más conocidas características como la xenofobia que practican, los valores tradicionalistas y conservadores que profesan (machismo y homofobia), etc. Sin embargo, son estos dos valores los que nos interesan en el cambio que ha sufrido la extrema-derecha.

La nueva “ultra-derecha” que aparece ahora adopta nuevas formas democráticas (y por ende, retira el componente militarista y autoritario que poseía la extrema-derecha) para presentarse de una forma atractiva y poco hostil a un electorado que poco ha sufrido de la anterior. Esa ultra-derecha moderna pretende alejarse de esa extrema-derecha clásica, aunque sigue persiguiendo la mayor parte de sus postulados, especialmente el del nacionalismo, aunque camuflado bajo valores menos sagrados y más pragmáticos. El azote de la crisis económica y el aumento del desempleo (especialmente en fábricas, entre los cinturones industriales de muchas capitales europeas, entre los jóvenes…) han hecho que estos partidos canalicen su nacionalismo y su xenofobia hacia el mito de que los foráneos “roban” los puestos de trabajo a los patrios. Además, sucede un fenómeno extremadamente curioso: estos partidos han conseguido que la ira de los obreros no se dirija hacia la clásicamente denostada clase alta, los propietarios y las empresas,  sino hacia las clases más desfavorecidas, los mendigos y especialmente los inmigrantes, por las concesiones otorgadas por los Estados a los más desposeídos (Hermet, 2008, pp. 25).

Euroescepticismo y nacionalismo

En ese sentido es bastante destacable que ese nacionalismo de estos partidos de ultra-derecha se plantee en términos de euroescepticismo, sobre todo cuando concurren como candidatos a escaños dentro del Parlamento Europeo. La mayoría de los partidos –sino todos- de esta tendencia rechazan la pertenencia de sus países a este organismo; es más, el doble juego electoral ha hecho que los principales partidos conservadores nacionales (y no sólo los conservadores) jueguen cartas de campo del euroescepticismo (el caso más claro son los tories británicos) para poder competir contra ellos por un electorado desencantado con la Unión Europa y las políticas comunitarias.

Es interesante observar sus demandas principales, debido a que intentan entroncar dentro de ese nacionalismo propio: la recuperación de las competencias cedidas a la Unión Europea o la defensa de los intereses nacionales por encima de los comunitarios –aunque supongan un cierta desagravio entre ciudadanos europeos.  También es observable el papel jugado por estos en el bloqueo de las cuentas comunitarias en 2011 (nuevamente el caso más claro es el apoyo institucional dado por el UKIP a Cameron para avanzar en el cheque británico) o la recuperación de políticas de fronteras-Schengen (en conexión con el debate migratorio, como por ejemplo, en plenas elecciones francesas de mayo de 2012 donde tanto el Frente Nacional y, más tibiamente, la UMP pedían la recuperación de esta competencia por parte del Estado Francés).

Bien es verdad que el euroescepticismo no es un únicamente un discurso de la ultra-derecha, sino que también la izquierda (y la extrema-izquierda) ha utilizado, aunque por motivos muy diferentes. Si para los primeros se usa el tema nacionalista-patrio, los segundos se oponen a las políticas económicas que han sido utilizadas durante la crisis financiera por parte del Gobierno Comunitario, si bien detrás de ello hay un discurso anti-globalización más poderoso (el “no” a la Constitución Europea por parte de comunistas-verdes franceses y holandeses está motivado por ese discurso anti-globalización). Aunque también es cierto que algunos partidos de ultra-derecha han utilizado ese rechazo a estas políticas durante la actual crisis (sin irnos más lejos, el partido Democracia Nacional español).

Una coyuntura única para unos partidos reformados

Ahora bien, ¿cuál es el motivo por el cual es ahora cuando están obteniendo repercusión social y política? ¿cómo es posible que estos partidos que hasta los años 90 eran minoritarios y denostados por la opinión pública estén ahora encabezando sondeos en Francia, e incluso hayan podido tener presencias en gobiernos como el de Holanda o Noruega? Primeramente, y como podemos observar en el primer gráfico que presentamos a continuación, el principal foco donde estos partidos tienen presencia política-parlamentaria y social es el norte de Europa: Finlandia, Holanda, Austria (con casi un 27% de votos entre los dos partidos) y Dinamarca. Aunque no pertenecen a la Unión Europea, Noruega y Suecia también son dos países con gran presencia de la ultraderecha, con más de un 15% de los votos (28,9% del Partido Popular Suizo y  un 16% del Partido del Progreso de Noruego, aunque si bien en 2009 obtuvieron un 22,9% antes de la matanza de Utoya).

Presencia de los partidos de ulltra-derecha en los parlamentos nacionales de cada país Sigue leyendo

LOS PARTIDOS POLÍTICOS TENDRÁN QUE PASAR A UN SEGUNDO PLANO

Autor: Álvaro Marchante

Los ciudadanos españoles han perdido la fe en los políticos de los partidos mayoritarios. El PP y PSOE, que en las últimas dos décadas cada vez obtenían más votos, están a punto de perder aquello que les hace, o al menos les hacía, fuertes: su condición, aceptada socialmente, de partidos mayoritarios. Pero no es algo por lo que debamos alarmarnos, es una fase del proceso histórico habitual en numerosas democracias.

La pérdida de votos que continúan arrastrando tanto el PP como el PSOE en los sondeos publicados desde las últimas elecciones generales son una muestra cortoplacista de ello (Tabla 1). Una mirada más profunda del desgaste del sistema establecido con los partidos mayoritarios como centro de hacer política, la podríamos encontrar en los indicadores de confianza de las labores desempeñadas por los partidos que han estado en el gobierno y los principales partidos de la oposición en cada momento que nos muestran un continuo retroceso (Tabla 2).

Tabla 1 - Suma PP y PSOE en los sondeosTabla 2 - Confianza gobierno - oposiciónSi el desencanto político continúa o se agrava, la “casta política” no se renueva, los ciudadanos continúan con sus protestas, la economía no mejora pese a las continuas reformas y las instituciones democráticas siguen perdiendo confianza, los ciudadanos comenzarán a buscar otras formas de elegir a sus líderes (Nie, Verba y Petrocik, 1979). Un cambio en la forma de percibir la política no es imposible, ya ocurrió en Estados Unidos, en Francia, en Reino Unido así como en numerosos países de Latinoamérica. Los partidos políticos no siempre son el referente por el cual se vota a un proyecto o a otro.

Con unos partidos políticos mayoritarios con graves acusaciones de corrupción y unos líderes que rondan el 2-3 de valoración y con una desconfianza superior al 80%, lo normal es que haya un cambio de paradigma político. Sigue leyendo

4 ESTRATEGIAS EN LAS COMPARECENCIAS SOBRE BÁRCENAS

Autor: Álvaro Marchante

Después de las presiones de los partidos políticos, de la prensa nacional e internacional y de los ciudadanos, Rajoy ha comparecido ante la cámara de diputados (en el Senado, puesto que el Congreso estaba en obras) para explicar su situación y la de su partido en cuanto al llamado “caso Bárcenas”. Como ya vimos anteriormente, la corrupción es uno de los temas que más preocupan a la sociedad y que los sondeos del CIS van mostrando continuamente.

A lo largo de una sesión de este estilo en el que han comparecido más de diez personas, pueden darse diferentes estrategias. Éstas pueden resumirse en cuatro según Ries y Trout (Guerra del Marketing):

  • Defensa: sólo la puede hacer el líder, los movimientos competitivos siempre deben ser bloqueados. Cubrir los puntos débiles antes de recibir ataques.
  • Ataque: atacar al líder. Buscar la debilidad en la fortaleza del líder y atacar ese punto. Lanzar el ataque en un frente tan estrecho como sea posible.
  • Flanqueo: debe hacerse dentro de un área poco o nada disputada. La sorpresa táctica debe ser un elemento importante del plan. La persecución es tan fundamental como el ataque en sí mismo.
  • Guerrillas: localizar una sección lo bastante pequeña para poder defenderla. No importa qué tan exitoso seas, nunca actúes como líder. Estar preparado para retirarse en el momento que se le avise. Agresividad.
  • Innecesarias: este tipo de intervenciones son aquellas en las que el insulto se mezcla con reivindicaciones que no tienen nada que ver con el tema de la sesión.

Estas cuatro estrategias son difíciles de encontrar en estado puro y lo lógico es que se mezclen, en especial en las estrategias defensivas –puesto que suelen contar con estrategias para desviar la atención como el ataque o el flanqueo–.

PP: era el único partido que podía intervenir en cualquier momento y sin límite de tiempo. No obstante no ha hecho un uso abusivo del mismo. La estrategia del Presidente del Gobierno ha sido inteligente. Ha buscado defenderse tratando de adelantarse a los movimientos del resto de partidos. Puesto que las declaraciones habían sido numerosas en los días previos, sabía lo que cualquier portavoz le criticaría y cómo lo haría. Como todos los partidos políticos habían transmitido el mensaje de que Rajoy no hablaría de Bárcenas, haciendo que los ciudadanos pensasen que esto sería así, el presidente ha hecho lo que nadie esperaba: hablar de Bárcenas desde el principio y empezar atacando al resto de partidos condicionando sus intervenciones (“la mejor defensa es un buen ataque”): “pedirán mi dimisión diga lo que diga”, “traen al congreso debates estériles con informaciones parciales”, “prefieren no esperar a que se conozcan los hechos por si no son de su agrado”. Así, empezó a utilizar repetidamente citas de Rubalcaba en referencia a temas de corrupción de su partido, que concluía con un “fin de la cita”. Acto seguido comenzó a transmitir el mensaje de que hay que cambiar el tema, puesto que hablar de corrupción política en el gobierno (dado que según Rajoy es falsa, al menos hasta que los tribunales digan otra cosa) debilitaría la imagen de España y perjudicaría a su recuperación: “no he comparecido hasta hoy porque podía causar un mal en nuestro crédito exterior”, “la moción de censura produciría daños irreparables a la marca de España”, “hablar de corrupción puede limitar la recuperación económica”, “nuestra situación económica es demasiado complicada y no hay que jugar con ella”. Sigue leyendo